La enfermedad de Crohn y el dolor articular podrían parecer dos afecciones diferentes, pero pueden estar relacionadas.
“La enfermedad de Crohn es una afección autoinmune. La misma inflamación que afecta el tracto digestivo también puede provocar inflamación en las articulaciones”, dice el Dr. Vikas Taneja, doctor en medicina y gastroenterólogo del Hackensack Meridian Jersey Shore University Medical Center en Neptune, Nueva Jersey.
Esto es lo que necesitas saber para tratar ambas afecciones.
¿Cómo está relacionada la enfermedad de Crohn con el dolor articular?
El dolor articular, o lo que los médicos llaman artralgia, afecta a aproximadamente entre el 20 y el 30 % de las personas con enfermedad de Crohn. Es uno de los síntomas más comunes que puedes tener fuera del intestino.
“El dolor a menudo se describe como un dolor sordo o punzante con rigidez que suele empeorar después del descanso y mejora con el movimiento”, dice Taneja.
Tu edad no importa. Puedes ser joven y tener esta afección.
El dolor articular en personas con enfermedad de Crohn puede tener varias causas.
Inflamación generalizada
La enfermedad de Crohn desencadena la liberación de citocinas, proteínas especiales que provocan inflamación en todo el cuerpo. Debido a que no hay una amenaza real que combatir, las citocinas pueden atacar los tejidos sanos del cuerpo, incluidas las articulaciones.
La salud del intestino
El eje intestino-articulaciones es lo que los médicos llaman la relación entre el microbioma (los billones de bacterias, hongos y gérmenes que viven naturalmente en tu tracto digestivo) y las articulaciones.
Cuando el microbioma se desequilibra, puede desencadenar inflamación en todo el cuerpo, incluso en los espacios sensibles donde se encuentran dos huesos.
Nuevas investigaciones están explorando otras formas en que el intestino puede afectar las articulaciones. Por ejemplo, cuando el revestimiento intestinal está muy inflamado, se daña con el tiempo. Eso puede permitir que pequeñas cantidades de alimentos y bacterias entren en el torrente sanguíneo, lo que también podría provocar una respuesta del sistema inmunitario que afecta las articulaciones.
“Aún estamos aprendiendo más al respecto”, dice Taneja. “Se está investigando por qué solo algunos pacientes desarrollan problemas articulares, por qué esto afecta articulaciones específicas y si un tratamiento más agresivo y temprano para la enfermedad de Crohn podría prevenir la artritis antes de que comience”.
Efectos secundarios de los medicamentos
A veces, el dolor articular también puede ser un efecto secundario de los medicamentos que tomas para controlar la enfermedad de Crohn. El tratamiento que ayuda a tu intestino podría hacer que te sientas adolorido.
Estos son algunos medicamentos que a veces pueden provocar dolor articular:
- Azatioprina
- Infliximab
- Esteroides, si se suspenden antes de tiempo
Una vez que se ajuste tu medicamento, es posible que tu dolor articular mejore. Pero es importante no dejar de tomarlo sin antes hablar con tu médico.
¿Dónde se puede sentir el dolor en articulaciones y tendones asociado a la enfermedad de Crohn?
Podrías sentir dolor en las articulaciones y los tendones en las siguientes partes del cuerpo:
- Espalda, especialmente en la columna vertebral y la parte baja de la espalda
- Caderas
- Manos
- Pies
- Brazos, especialmente en los codos
- Piernas, como en las rodillas y los tobillos
¿Puede el dolor articular ser artritis?
En las personas con enfermedad de Crohn, los problemas articulares ocurren a lo largo de un espectro, dice Taneja. Van desde un dolor articular leve y temporal hasta la artritis enteropática, una afección crónica que afecta las articulaciones o la columna vertebral.
También se le puede llamar artritis asociada a la enfermedad de Crohn o artritis asociada a la enfermedad inflamatoria intestinal (EII).
“Artritis significa específicamente inflamación dentro de una articulación, a menudo con hinchazón visible, sensación de calor y movimiento reducido”, dice Taneja.
Por otro lado, los problemas articulares relacionados con la enfermedad de Crohn generalmente causan dolor y rigidez que van y vienen. Tus síntomas pueden empeorar durante los brotes de la enfermedad de Crohn.
Para averiguar por qué sientes dolor en las articulaciones, es probable que tu médico necesite realizar algunas pruebas.
¿Cómo se diagnostica el dolor articular?
No existe una prueba específica que pueda confirmar si tu dolor articular se debe a la enfermedad de Crohn.
Tu médico te preguntará dónde sientes el dolor, cuándo comenzó y qué lo mejora o empeora. Te hará un examen físico para ver si tienes alguno de estos síntomas:
- Piel caliente
- Hinchazón
- Dolor
- Limitación del rango de movimiento (qué tanto puedes mover la articulación en diferentes direcciones)
También podría hacerte:
- Análisis de sangre, entre ellos uno para determinar si tienes artritis reumatoide
- Pruebas de imagen, como radiografías o resonancias magnéticas, para obtener imágenes de tus articulaciones
- Una aspiración, en la que se extrae una pequeña muestra de líquido de la articulación y se analiza en un laboratorio
¿Qué puede ayudar con el dolor articular asociado a la enfermedad de Crohn?
Varias cosas pueden ayudarte a sentirte más cómodo.
El tratamiento de la enfermedad de Crohn se centra en reducir la inflamación, lograr y mantener la remisión, y prevenir o tratar complicaciones. Tu plan puede incluir medicamentos, cambios en tu alimentación y, a veces, una operación. El tratamiento depende de la gravedad de tu enfermedad y de qué partes del tracto digestivo se vean afectadas. Los objetivos son aliviar los síntomas, sanar el intestino y mejorar tu calidad de vida.
Medicamentos comunes para la enfermedad de Crohn
Medicamentos biológicos y biosimilares: Estas terapias dirigidas tratan la enfermedad de Crohn moderada a grave al bloquear proteínas o vías específicas que impulsan la inflamación. Estos son algunos de ellos:
- Inhibidores del TNF (adalimumab, infliximab)
- Inhibidores de integrinas (vedolizumab)
- Inhibidores de la IL-12/23 y la IL-23 (guselkumab, mirikizumab, risankizumab, ustekinumab)
Corticosteroides: Los medicamentos como la prednisona y la budesonida se usan a corto plazo para reducir rápidamente la inflamación durante los brotes. No están destinados para su uso a largo plazo debido a los efectos secundarios.
Inmunomoduladores: Estos medicamentos suprimen la actividad del sistema inmunitario para ayudar a mantener la remisión. La azatioprina, la 6-mercaptopurina y el metotrexato son algunos ejemplos.
Aminosalicilatos (5-ASA): Estos medicamentos antiinflamatorios pueden usarse cuando la enfermedad es leve, particularmente cuando afecta al colon, aunque se usan con menos frecuencia que en la colitis ulcerosa.
Agentes de molécula pequeña: Son terapias orales como los inhibidores de JAK (por ejemplo, upadacitinib) que bloquean vías inmunitarias específicas que provocan inflamación.
Antibióticos: Se usan para tratar infecciones y complicaciones como abscesos o fístulas.
Remedios caseros
Hay muchas cosas simples que puedes hacer en casa para ayudarte a sentirte mejor. Tu cuidado en el hogar podría incluir los siguientes:
Descanso. Cuando te duelan las articulaciones, dales un descanso. No “aguantes” el dolor.
Ejercicios de bajo impacto. Actividades suaves como caminar, hacer yoga, practicar taichí, nadar, hacer aeróbicos acuáticos y andar en bicicleta pueden mejorar el movimiento de las articulaciones.
Hielo o calor. Colocar una bolsa de hielo en la articulación durante 20 minutos hace que los vasos sanguíneos que la rodean se estrechen. Eso ayuda a reducir el dolor y la hinchazón.
Por otro lado, el calor húmedo, como un baño tibio o una compresa caliente, envía más sangre al área. Eso puede ayudar con las articulaciones rígidas y doloridas.
Si no estás seguro de si debes usar hielo o calor, o alternar entre ambos, consulta a tu médico.
Probióticos. Estos microorganismos vivos ayudan a restaurar el equilibrio de bacterias “buenas” en el intestino. Puedes encontrarlos en alimentos como yogur, kéfir, miso y tempe. Algunos estudios muestran que pueden ayudar a reducir la inflamación.
Pregunta a tu médico si los probióticos podrían ayudar a mejorar tu dolor articular. Si te sugiere un suplemento probiótico, obtén el nombre de una marca en la que confíe. Como todos los suplementos, los probióticos no están bien regulados, lo que significa que no siempre puedes estar seguro de lo que contienen.
Terapias complementarias. Los masajes, la acupuntura, la meditación y la visualización guiada pueden ayudar a aliviar el dolor articular. Antes de probar alguna de estas terapias, consulta con tu médico para asegurarte de que puedas hacerlo de forma segura.
Cambios de estilo de vida
Cuidar de ti mismo es bueno no solo para tus articulaciones, sino para tu salud en general. Haz lo siguiente:
Intenta mantener un peso saludable. Esto puede ayudarte a reducir la tensión en las articulaciones.
Fortalece tus articulaciones y músculos. Practica una buena postura, incorpora el ejercicio a tu rutina diaria y no olvides estirarte regularmente. Un fisioterapeuta puede ayudarte a comenzar.
Brinda apoyo a tus articulaciones doloridas. Tu médico puede sugerirte que uses una férula, un soporte o plantillas para reducir la presión en la articulación y hacerte sentir más cómodo.
Elige alimentos antiinflamatorios. La dieta mediterránea es un plan de alimentación que se centra en frutas, verduras, granos enteros, legumbres, nueces y semillas. Se ha demostrado que ayuda a equilibrar tu microbioma intestinal y disminuir la inflamación.
Deja de fumar. Fumar puede empeorar tu dolor articular y se ha relacionado con la artritis.
Sigue tu plan de tratamiento para la enfermedad de Crohn. Tener menos inflamación en el intestino puede mejorar el dolor articular. Recuerda tomar tus medicamentos diarios, incluso cuando te sientas bien. Esto también puede ayudar a reducir tu riesgo de un brote.
Registra tus síntomas. “Mantén un registro simple tanto de los síntomas intestinales como los articulares”, dice Taneja. “Esto ayuda a tu médico a identificar patrones y adaptar el tratamiento”.
¿Cuándo deberías ver a un médico?
Llama a tu médico si tu dolor articular:
- Dura más de tres días o ha aparecido y desaparecido varias veces en un mes
- Afecta a más de una articulación
- Incluye hinchazón, sensación de calor, enrojecimiento, rigidez matutina que dura más de 30 minutos o cualquier síntoma que interfiera en tus actividades diarias
Consulta a un médico de inmediato si no puedes mover la articulación o tienes:
- Dolor intenso repentino
- Enrojecimiento articular
- Fiebre
“Estos pueden indicar una infección u otro problema que necesite atención urgente”, dice Taneja.
El consultorio de tu gastroenterólogo es un buen lugar para comenzar. “[Tu médico] entiende la conexión entre la inflamación intestinal y la articular y puede ajustar tu tratamiento para la enfermedad de Crohn, lo que podría mejorar tus síntomas articulares”, dice Taneja.
También puede enviarte a un reumatólogo, un médico que se especializa en trastornos articulares y autoinmunes.
“En conclusión, no tienes que vivir con dolor articular crónico”, dice Taneja. “Con el plan de tratamiento adecuado y ajustes diarios, la mayoría de las personas logran un excelente control de los síntomas de la enfermedad de Crohn y los síntomas articulares y mantienen una buena calidad de vida”.

