El tratamiento de la enfermedad de Crohn, de moderada a grave, tiene como objetivo controlar la inflamación del tracto gastrointestinal, o tubo digestivo, que causa síntomas desagradables y complicaciones peligrosas. Aunque no existe cura, el tratamiento puede brindar alivio duradero de los síntomas y reparar el daño causado por la inflamación.
Los fármacos llamados inhibidores del factor de necrosis tumoral (TNF, por sus siglas en inglés) son un pilar del tratamiento de la enfermedad de Crohn.
¿Qué son los inhibidores del TNF para el tratamiento de la enfermedad de Crohn?
Los inhibidores del TNF fueron el primer tipo de biofármaco (fármaco de origen biológico) aprobado para el tratamiento de la enfermedad de Crohn en Estados Unidos.
Los inhibidores del TNF están diseñados para bloquear la actividad específica del sistema inmunitario que causa inflamación en el intestino y otras partes de tu aparato digestivo.
Algunos inhibidores del TNF están disponibles en versiones biosimilares, que son copias casi idénticas del fármaco original. Se ha demostrado que funcionan de la misma manera y con los mismos efectos secundarios, y a menudo son mucho menos costosas.
¿Cómo funcionan los inhibidores del TNF?
Un mensajero químico llamado factor de necrosis tumoral alfa (TNF-alfa) ayuda a dirigir la respuesta inmunitaria de tu organismo contra los gérmenes. Cuando se detecta una amenaza, el TNF-alfa transmite señales que activan células inmunitarias para atacar a los invasores.
En la enfermedad de Crohn, el tracto gastrointestinal presenta una respuesta inmunitaria hiperactiva, lo que provoca una inflamación crónica que daña las células sanas. Los inhibidores del TNF interrumpen las señales químicas responsables y, así, calman la inflamación.
¿Qué inhibidores del TNF se usan para tratar la enfermedad de Crohn?
Los inhibidores del TNF aprobados para tratar la enfermedad de Crohn de moderada a grave son:
¿Cuándo se utilizan los inhibidores del TNF para tratar la enfermedad de Crohn?
Los médicos pueden recetar inhibidores del TNF en distintos casos:
¿Cómo se administran los inhibidores del TNF?
Los inhibidores del TNF son medicamentos líquidos que se administran ya sea por inyección subcutánea (bajo la piel) o por infusión intravenosa mediante una aguja introducida en una vena del brazo. A veces se recetan en combinación con inmunomoduladores para aumentar su eficacia.
El adalimumab y el certolizumab pegol son inyecciones. La primera dosis de adalimumab se administra en el consultorio del médico para enseñarte a administrarla correctamente en casa. Las inyecciones de certolizumab pegol se administran en el consultorio del médico o puedes aplicártelas por tu cuenta en casa una vez que tu médico te muestre cómo hacerlo.
El infliximab es una infusión que se administra en un centro médico o en una clínica especializada. Cada sesión dura aproximadamente dos horas. Después de un mínimo de tres infusiones es posible que puedas cambiar a una inyección que te administres tú mismo en casa.
¿Qué tan eficaces son los inhibidores del TNF?
Los inhibidores del TNF suelen actuar con rapidez para aliviar los síntomas. Algunas personas notan una mejoría en dos semanas, y todos los inhibidores del TNF aprobados para tratar la enfermedad de Crohn han demostrado que ayudan a reparar el revestimiento del tracto gastrointestinal. Pero algunas personas que toman uno de estos medicamentos no obtienen ningún beneficio.
A continuación se incluyen algunos resultados de ensayos clínicos sobre inhibidores del TNF para el tratamiento de la enfermedad de Crohn de moderada a grave:
Un problema que puede ocurrir con los fármacos de origen biológico es un proceso llamado inmunogenicidad. Esto ocurre porque los biofármacos se elaboran a partir de células vivas que no provienen de tu propio cuerpo, tu sistema inmunitario puede identificarlos como un germen peligroso y tratar de protegerte. Tu sistema inmunitario produce anticuerpos que atacan al fármaco y lo eliminan de su organismo más rápidamente. Eso significa que, aunque un biofármaco te ayude al principio, es posible que pierda eficacia con el tiempo.
Dado que este es un problema asociado a los inhibidores del TNF, es probable que te receten un inmunomodulador junto con uno de estos fármacos para ayudar a evitar que ocurra. Tu médico te hará análisis de sangre periódicamente para comprobar si tienes anticuerpos contra el medicamento y medir la cantidad del fármaco que permanece en tu organismo entre dosis. Si parece que estás desarrollando inmunogenicidad, tu médico puede recomendar aumentar la dosis, usar un inhibidor del TNF diferente o cambiar a otro tipo de medicamento.
¿Son seguros los inhibidores del TNF?
Los inhibidores del TNF, tanto las versiones originales como las biosimilares, incluyen una advertencia sobre la posibilidad de infecciones graves y de cáncer.
Al reducir parte de la actividad del sistema inmunitario, los inhibidores del TNF pueden dificultar que tu organismo combata las infecciones, lo que te exponen a riesgos. Te evaluarán para detectar infecciones, incluida la tuberculosis, antes de empezar el tratamiento. Mientras tomes estos medicamentos, el virus de la hepatitis B puede reactivarse si ya está presente en tu organismo.
Si bien no es común, las personas que toman inhibidores del TNF han tenido otros efectos secundarios graves, incluidas reacciones alérgicas, niveles bajos de células sanguíneas, problemas cardíacos (del corazón) y de los vasos sanguíneos, daño hepático (del hígado) y problemas relacionados con un funcionamiento anormal del sistema inmunitario.
¿Cuáles son los efectos secundarios comunes de los inhibidores del TNF?
Los inhibidores del TNF también pueden causar efectos secundarios más leves. Entre los más frecuentes:
¿Quiénes no deben usar inhibidores del TNF?
El infliximab puede empeorar la insuficiencia cardíaca. Si tienes insuficiencia cardíaca moderada a grave, asegúrate de que tu médico lo sepa. No debes administrártelo a menos que tu médico te diga que es seguro, y aun así solo debes recibir la dosis más baja.
¿Cuál es el costo de los inhibidores del TNF?
Los biofármacos, incluidos los inhibidores del TNF, son complejos y es costoso fabricarlos. Los precios de lista de las compañías farmacéuticas —el costo antes de descuentos o de la cobertura del seguro— oscilan entre alrededor de $35,000 y $90,000 por un año de tratamiento.
Es probable que tu seguro médico o tu plan de Medicare cubra un inhibidor del TNF para la enfermedad de Crohn de moderada a grave. Sin embargo, es posible que tu médico necesite una autorización previa para recetar un medicamento determinado. También puede pasar que tengas que probar primero un fármaco biosimilar o un tratamiento menos costoso.
La cantidad que pagues dependerá de tu plan. Las compañías farmacéuticas a menudo cuentan con programas que ayudan a cubrir los gastos de bolsillo. Es posible que puedas obtener el medicamento de forma gratuita si reúnes los requisitos. Para obtener más información, sigue estos enlaces:
Ensayos clínicos de inhibidores del TNF
Los ensayos clínicos son una parte importante del proceso de desarrollo de nuevos medicamentos y de los avances en los tratamientos. Los investigadores prueban medicamentos en personas para saber qué tan eficaces son y para encontrar las mejores formas de usarlos.
En el caso de la enfermedad de Crohn, los estudios comparan distintos biofármacos entre sí y evalúan qué tan bien funcionan en combinación. Los médicos también están intentando determinar qué medicamento funcionará mejor para una persona en particular. Si te interesa participar en un ensayo clínico, el primer paso es hablar con tu médico. Tu doctor te dirá si es seguro que participes y quizá pueda orientarte hacia un estudio concreto que podría ser beneficioso para ti. También puedes consultar la base de datos del gobierno de EE.UU., ClinicalTrials.gov, para encontrar ensayos en curso en tu zona.
¿Los inhibidores del TNF son el tratamiento adecuado para mí?
Hoy hay más opciones que nunca para tratar la enfermedad de Crohn, desde la moderada hasta la grave. Aunque los inhibidores del TNF suelen ser el primer tipo de medicamento recomendado, tú y tu médico trabajarán juntos para decidir cuál es el mejor tratamiento para ti. Estos son cuatro factores a tener en cuenta al hablar con tu médico.
