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¿Está funcionando mi tratamiento para la esclerosis múltiple?

Revisado Por Dra. Brunilda Nazario, MD en julio 06 del 2026

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad compleja que a menudo requiere una combinación de tratamientos. Algunos mejoran los síntomas y la calidad de vida. Sin embargo, solo un tipo de tratamiento puede retrasar el avance de la EM. Este tratamiento se conoce como medicamento modificador de la enfermedad.

No necesitas consultar a un médico para saber si los medicamentos para controlar tus síntomas están funcionando. Si estás tomando medicina diseñada para combatir la fatiga, deberías sentir más energía. Si tomas un laxante, deberías obtener algo de alivio del estreñimiento asociado con la EM.

Sin embargo, puedes necesitar consultar a un médico para averiguar si tu tratamiento principal para la EM —tu medicamento modificador de la enfermedad— está funcionando. Esto se debe principalmente a que una prueba de imagen del cerebro podría revelar nueva actividad de la enfermedad incluso si tus síntomas no parecen estar empeorando.

Si tienes EM recurrente-remitente, tu médico te sugerirá que comiences un tratamiento con un medicamento modificador de la enfermedad en cuanto recibas tu diagnóstico. Estos medicamentos trabajan con tu sistema inmunitario para reducir la inflamación en el cerebro y la médula espinal. El objetivo es retrasar la formación de nuevas lesiones cerebrales y reducir la frecuencia de brotes de EM, conocidos como recaídas.

Los medicamentos modificadores de la enfermedad no tratarán tus síntomas, curarán tu EM ni te harán sentir mejor. De hecho, puede que sientas que lo único que está haciendo tu medicina es causar efectos secundarios. Algunos de los más comunes son los siguientes:

  • Dolor e hinchazón en el lugar de la inyección
  • Síntomas similares a los de la gripe
  • Problemas hepáticos

Cuando estás enfermo, quieres que tu medicina funcione rápido. Solo algunos tratamientos para la EM funcionan con rapidez, y estos son los que se usan para controlar los síntomas.

Algunos medicamentos para aliviar el dolor, por ejemplo, pueden funcionar bastante rápido. También funcionan rápido los medicamentos que acortan la duración de las recaídas. Por ejemplo, si tienes un brote intenso, tu médico puede recetarte un tratamiento de tres a cinco días de corticosteroides intravenosos. Pero estos poderosos medicamentos antiinflamatorios no tratan la enfermedad en sí.

Los medicamentos que retrasan el avance de la enfermedad tardan mucho más en funcionar. Pueden pasar meses antes de que tu medicamento modificador de la enfermedad ayude a frenar la evolución de la EM y el daño nervioso que provoca. Durante este tiempo, incluso puedes tener una recaída, pero eso no significa que la medicina no esté funcionando. Debido a que no hay un medicamento que pueda curar la EM, las recaídas ocurrirán tarde o temprano.

Las revisiones periódicas con un neurólogo son algo habitual para quienes tienen EM. En general, debes visitar a tu médico cada tres meses y hacerte una resonancia magnética del cerebro cada 12 meses para saber si tu medicamento modificador de la enfermedad está funcionando. Estas son algunas cosas que tu médico considerará:

  • Cuántas recaídas has tenido
  • Qué tan graves fueron las recaídas
  • El número de lesiones que aparecen en tu resonancia magnética
  • Cambios en tus habilidades físicas que han durado varios meses

Es normal cambiar de medicamento cuando el actual no está funcionando bien. Si has utilizado una terapia modificadora de la enfermedad por un tiempo, es posible que necesites cambiar si continúas teniendo recaídas, aparecen nuevas lesiones en tu resonancia magnética o tu discapacidad ha empeorado.

 

 

Las resonancias magnéticas son la mejor herramienta que tienen los médicos para diagnosticar y controlar la evolución de la EM. Pueden detectar incluso pequeños cambios en el cerebro, la médula espinal u otras partes del cuerpo. Las lesiones de EM aparecen en las resonancias magnéticas como manchas blancas o áreas oscuras.

Las resonancias magnéticas pueden revelar más que solo la presencia (o ausencia) de lesiones en crecimiento. Al observar el impacto del tratamiento en las lesiones que aparecen en una resonancia magnética, los médicos pueden predecir si tendrás una recaída y si el tratamiento dejará de funcionar en el futuro.

No hay reglas estrictas sobre la frecuencia con la que se debe realizar una resonancia magnética. Aunque la mayoría de las guías dicen una vez al año, eso puede variar dependiendo de tus demás problemas de salud y del tiempo que hayas tenido la enfermedad. Si te diagnosticaron la enfermedad recientemente, es posible que te hagan una resonancia magnética de tres a seis meses después de comenzar un tratamiento con un medicamento modificador de la enfermedad.

Si tu médico sugiere hacerte una resonancia magnética, es prudente seguir su recomendación. Es la mejor manera de saber con certeza si tu tratamiento para la EM está funcionando.

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Este contenido se publicó originalmente en inglés y se tradujo con el uso de varias herramientas editoriales, incluidas la inteligencia artificial, como parte del proceso. Un equipo de editores de salud de WebMD y de profesionales médicos revisó el contenido antes de su publicación.