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Discinesia tardía

Revisado Por Dra. Brunilda Nazario, MD en noviembre 06 del 2025

La discinesia tardía (DT) es una afección de movimientos involuntarios, lo que significa que no puedes controlar tus movimientos. “Tardía” significa demorada y “discinesia” significa movimientos incontrolados. 

A menudo es un efecto secundario de medicamentos que bloquean la dopamina. La dopamina es una sustancia química del cerebro que ayuda a que tus nervios y tu cuerpo funcionen.

“La discinesia tardía es realmente un término general para una serie de movimientos involuntarios que afectan la cara, la boca, el tronco u otros músculos del cuerpo”, dice la Dra. Aderonke Pederson, doctora en medicina, profesora auxiliar de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de Harvard y el Massachusetts General Hospital. “A veces puede ser muy sutil cuando comienza”. 

Debido a que la DT puede tardar meses o incluso años en aparecer, a veces es difícil de diagnosticar. Cuando aparece, puedes tener movimientos rígidos o bruscos en la cara o el cuerpo. Podrías parpadear a menudo, sacar la lengua o mover los brazos o las piernas sin querer. 

La mayoría de los casos de DT están relacionados con ciertos medicamentos antipsicóticos o antieméticos. Los antipsicóticos tratan problemas de salud mental como la esquizofrenia o el trastorno bipolar. Los antieméticos previenen las náuseas y el vómito.

No todas las personas que toman estos medicamentos desarrollarán discinesia tardía. Pero si esto ocurre, la DT a veces puede continuar incluso después de dejar de tomar el medicamento. Por lo tanto, es importante informar a tu médico de inmediato si notas movimientos nuevos o incontrolables después de comenzar a tomar un medicamento o cambiar la dosis. 

Tu médico puede ayudarte a determinar qué está causando los movimientos y modificar tu tratamiento de manera segura. Puede reducir tu dosis, cambiarte a otro medicamento o añadir un medicamento para ayudarte a controlar los síntomas de la DT. 

“La esperanza siempre es poder detectar esos efectos secundarios y tratarlos lo antes posible, ya que tenemos opciones alternativas a los medicamentos", dice Pederson.

La discinesia tardía puede ser diferente para cada persona. Es una afección compleja que causa movimientos rígidos, repetitivos e incontrolados. La DT puede afectar los músculos de la cara (discinesia orofacial) o los brazos y las piernas (discinesia de las extremidades). 

Discinesia orofacial o discinesia oro-buco-lingual. Causa movimientos incontrolados en la cara, específicamente en los labios, la mandíbula o la lengua.

Los músculos de la cara pueden hacer que:

  • Saques la lengua sin querer 
  • Parpadees rápidamente o tengas tics 
  • Mastiques, hagas chasquidos o frunzas los labios
  • Infles las mejillas 
  • Frunzas el ceño
  • Hagas gruñidos

Discinesia de las extremidades. Puede afectar los brazos, las piernas y los dedos de las manos y de los pies. La DT puede provocar movimientos musculares que te hacen:

  • Mover los dedos como si estuvieras tocando el piano
  • Dar golpecitos con los pies 
  • Agitar los brazos 
  • Cruzar las piernas repetidamente 
  • Encoger los hombros 
  • Girar o estirar el cuello 
  • Empujar la pelvis hacia adelante 
  • Balancearte de un lado a otro 

Estos movimientos pueden ser rápidos o lentos. Puede resultarte difícil trabajar y mantenerte activo. 

Algunos medicamentos antipsicóticos pueden causar DT. Estos medicamentos tratan la esquizofrenia, el trastorno bipolar y otras afecciones cerebrales. Los médicos también los llaman medicamentos neurolépticos. Reducen o calman la función nerviosa.

Como estos medicamentos pueden bloquear la dopamina, tus células nerviosas podrían dejar de comunicarse entre sí con la misma eficacia. Las células nerviosas te ayudan a mover los músculos. Por esta razón, si los niveles de dopamina bajan demasiado, tus movimientos pueden volverse bruscos o incontrolables.

Los síntomas podrían no aparecer hasta después de tres meses o más de haber comenzado a tomar estos medicamentos. Pero se han registrado casos poco comunes de DT después de una sola dosis.

Los antipsicóticos más antiguos tienen más probabilidades de causar este problema que los más nuevos (de segunda generación). Sin embargo, algunos estudios han determinado que ambos tipos tienen un riesgo similar.

Estos son algunos medicamentos antipsicóticos que pueden causar DT:

  • Flufenazina
  • Haloperidol (Haldol)
  • Olanzapina (Zyprexa)
  • Risperidona (Risperdal)

Cuanto más tiempo tomes estos medicamentos, mayores son tus posibilidades de desarrollar DT.

Algunos medicamentos que tratan las náuseas, el reflujo y otros problemas estomacales (antieméticos) también pueden causar DT. Es posible que notes síntomas después de tres meses o más. Entre estos medicamentos se encuentran los siguientes:

  • Metoclopramida (Reglan)
  • Proclorperazina (Compazine)

Factores de riesgo de la discinesia tardía

Las investigaciones continúan, pero algunos factores genéticos también pueden aumentar tu riesgo de DT. Además, es más probable que la desarrolles si:

  • Eres mujer, especialmente si ya pasaste por la menopausia
  • Tienes más de 40 años, y el riesgo aumenta aún más después de los 65
  • Tienes otras afecciones médicas como demencia, diabetes o una discapacidad intelectual
  • Tienes una enfermedad de salud mental como esquizofrenia o trastorno bipolar
  • Eres una persona afroamericana
  • Tienes antecedentes de abuso de sustancias o alcohol

Cuanto más tiempo tomes un medicamento que bloquea la dopamina, como un antipsicótico, mayor es tu riesgo de desarrollar DT.

 

 

 

La DT puede ser difícil de diagnosticar. Los síntomas podrían no aparecer durante meses o años después de comenzar a tomar el medicamento. O podrías notar los movimientos por primera vez después de dejar de tomarlo. Esta demora puede dificultar identificar qué medicamento causó tus síntomas. 

“La discinesia tardía es un diagnóstico clínico. No hay una prueba o un escáner que nos diga que la tienes”, dice Pederson. “Primero tenemos que descartar otros problemas neurológicos, como la enfermedad de Huntington o un derrame cerebral, y basarnos en observaciones, los antecedentes del paciente y su historial de medicamentos”. 

Escala de movimientos involuntarios anormales (AIMS, por sus siglas en inglés). Si tomas medicamentos para afecciones de salud mental, tu médico debería revisarte para identificar cualquier síntoma de DT al menos una vez al año. Después de revisar tus antecedentes médicos, puede hacerte un examen físico llamado escala de movimientos involuntarios anormales. Esta escala ayuda a tu médico a calificar cualquier movimiento anormal.

También te podrían hacer pruebas para ver si tienes otra afección médica que pueda causar estos movimientos, como:

Para descartar estas afecciones, podrían hacerte:

  • Exámenes neurológicos para evaluar tus habilidades de pensamiento, tono muscular y coordinación 
  • Análisis de sangre 
  • Pruebas de imagen del cerebro, como una tomografía computarizada o una resonancia magnética

Inventario clínico de discinesia tardía (CTI, por sus siglas en inglés) y escala de impacto de la discinesia tardía (TDIS, por sus siglas en inglés). Las investigaciones continúan, pero el CTI evalúa cómo se mueven tus ojos, piernas y brazos. Determina con qué frecuencia ocurren los movimientos involuntarios y también evalúa otras partes del cuerpo. La prueba incluye preguntas sobre cómo la DT afecta tu vida social y tus actividades diarias.

El TDIS te permite responder preguntas sobre la DT. Probablemente hablarás sobre tu salud social, física y emocional. Estas pruebas ayudan a tu médico a determinar el mejor tratamiento para tu DT.

El objetivo del tratamiento es controlar los síntomas y prevenir que empeoren. Cuando empieces a tomar un medicamento nuevo, pregunta sobre los posibles efectos secundarios y cómo detectarlos lo antes posible. Los beneficios de la medicina siempre deben superar sus riesgos.

Si notas movimientos nuevos o notas que han empeorado, informa a tu médico. Pero no dejes de tomar la medicina por tu cuenta. “Reducir el medicamento por tu cuenta podría ser peligroso”, dice Pederson. 

Tu médico puede ayudarte a modificar tu plan de tratamiento de manera segura. Podría hacer lo siguiente:

Ajustar tu dosis. A veces, reducir tu dosis puede ayudar a disminuir los síntomas de la DT. Sigue las instrucciones de tu médico cuidadosamente, ya que los cambios pueden tardar varias semanas en producir una mejoría. Tus síntomas pueden empeorar antes de mejorar, y tu médico podría ajustar brevemente tu medicina de nuevo antes de reducirla. 

“La conversación sobre si debemos reducir la dosis o suspender el medicamento es generalmente donde empezamos”, dice Pederson. “¿Cuál es la dosis mínima necesaria para tratar tu afección sin causar efectos secundarios innecesarios?”.

Cambiar tu medicamento. Si tu médico piensa que un determinado medicamento está causando la DT, podría cambiarte a otro. Algunos medicamentos más nuevos tienen menos probabilidades de causar movimientos involuntarios. Sea cual sea el medicamento que tomes, tu médico supervisará tu progreso de cerca y buscará signos tempranos de DT.

“Si estás tomando Haldol y tus síntomas están bien controlados, ¿podemos cambiarte a un medicamento de segunda generación?”, dice Pederson. “Pueden causar discinesia tardía, pero es menos probable, en comparación con los antipsicóticos de primera generación”. 

Añadir otro medicamento. Si los síntomas de la DT continúan, tu médico podría recetar un medicamento diseñado específicamente para tratarlos. Entre estos medicamentos se encuentra un grupo de fármacos llamados inhibidores de VMAT2. Estas medicinas ayudan a calmar los movimientos involuntarios al reducir la actividad excesiva de dopamina en el cerebro. 

Estos son algunos de los inhibidores de VMAT2 comúnmente usados para tratar la DT:

  • Deutetrabenazina (Austedo) 
  • Valbenazina (Ingrezza) 

Tu médico también podría recetarte un medicamento no aprobado oficialmente para tratar la DT llamado tetrabenazina (Xenazine). Es un inhibidor de VMAT2 más antiguo que funciona de manera similar. 

Estos medicamentos a veces pueden causar somnolencia y, en algunas personas, podrían afectar el estado de ánimo. Si tienes la enfermedad de Huntington, por ejemplo, la deutetrabenazina puede aumentar tu riesgo de depresión. 

Prueba tratamientos dirigidos. Si tienes discinesia tardía en solo una parte del cuerpo, tu médico podría sugerir inyecciones de toxina botulínica (Botox). Estas ayudan a relajar los músculos y reducir los espasmos al bloquear las señales nerviosas en el área afectada. 

Considera la estimulación cerebral. Si tus síntomas de DT son constantes, tu médico también podría sugerir la estimulación cerebral profunda (ECP). La ECP puede ser beneficiosa para quienes tienen Parkinson y también puede ayudar a aliviar los síntomas de la DT. Si otros tratamientos para la DT no están funcionando, pregunta a tu médico sobre opciones avanzadas como la ECP.

Tomar suplementos. No hay pruebas de que los remedios naturales puedan tratar tus síntomas, pero algunos podrían ayudar a reducir los movimientos. 

Entre ellos se encuentran los siguientes:

Habla con tu médico antes de tomar cualquier suplemento para tus síntomas. 

La discinesia tardía puede tardar meses o incluso años en aparecer.

Por lo general, la discinesia tardía es una afección médica a largo plazo. Pero tus síntomas de DT pueden entrar en remisión, lo que significa que podrían desaparecer. Si estás tomando un medicamento antipsicótico o antiemético, presta atención a los signos de DT.

“Es posible que incluso cuando reduzcas la dosis o dejes de tomar el medicamento, la DT no desaparezca”, dice Pederson. “Por esta razón, la detección temprana y el seguimiento son tan importantes”. 

Informa a tu médico de inmediato si notas algún movimiento incontrolable. Un diagnóstico temprano te da la mejor oportunidad de recibir tratamiento y lograr la remisión. Tu médico puede ayudarte a decidir cuál es la mejor opción de tratamiento pata ti.

Puede ser difícil procesar tanta información sobre la discinesia tardía (DT) a la vez. Tener preguntas preparadas puede ayudarte a obtener las respuestas que necesitas. Si las visitas al médico te resultan abrumadoras, lleva a un familiar o un amigo. Esa persona puede tomar notas o captar detalles que podrías pasar por alto. 

Entender tu afección:

  • ¿Qué causó mi DT?
  • ¿Podría otro problema de salud o medicamento estar contribuyendo a mis movimientos?
  • ¿Pueden mejorar mis síntomas si cambio o dejo de tomar mi medicamento?
  • ¿Cuánto tiempo tomará ver una mejoría?

Manejar el tratamiento y el seguimiento:

  • ¿Qué opciones de tratamiento tengo?
  • ¿Qué efectos secundarios puedo esperar del tratamiento?
  • ¿Necesito seguir tomando esta dosis indefinidamente?
  • ¿Deberíamos ajustar el medicamento a medida que envejezco?
  • Si he estado tomando este medicamento durante años, ¿deberíamos volver a evaluar los efectos secundarios?
  • ¿A qué síntomas debo prestar atención después de comenzar o cambiar una dosis?
  • ¿Podría beneficiarme de ver a un especialista en trastornos del movimiento?

Vida diaria y apoyo:

  • ¿Afectará la DT mi capacidad para conducir, trabajar o realizar actividades cotidianas?
  • ¿Qué me puede ayudar si los movimientos no desaparecen por completo?
  • ¿Hay cambios de estilo de vida que puedan ayudar con los síntomas?
  • Si no veo a un psiquiatra con frecuencia, ¿quién puede ayudarme vigilar la evolución de la DT?
  • ¿Hay terapeutas o grupos de apoyo que puedan ayudarme a sobrellevar el impacto emocional?

Si estás recibiendo tratamiento para la esquizofrenia, la depresión, el trastorno bipolar u otra afección, pregunta cómo tu equipo de atención médica atenderá tus necesidades tanto de salud mental como física. 

Los médicos generales pueden pasar por alto la discinesia tardía o confundirla con otra afección. Debido a que sus síntomas pueden coincidir con los de otros trastornos del movimiento o problemas de salud, es útil consultar a un proveedor que sepa qué buscar.

Estos consejos pueden ayudarte a encontrar la atención adecuada:

Consulta a un especialista. Primero consulta al médico que te receta tus medicamentos. Pregunta qué tan familiarizado está con la DT. Si la respuesta es “no mucho”, pide que te envíe a un psiquiatra o a un neurólogo que trate trastornos del movimiento. Estos expertos pueden confirmar tu diagnóstico, descartar otras causas y ajustar tu plan de tratamiento.

Busca centros especializados. Los grandes hospitales académicos y las clínicas especializadas en trastornos del movimiento a menudo tienen equipos que incluyen psiquiatras, neurólogos y farmacéuticos. Estos centros se mantienen al día con los últimos tratamientos para la DT y pueden coordinar la atención médica.

Pregunta sobre la colaboración. La atención para la DT funciona mejor cuando todos tus médicos se comunican entre sí, especialmente tus equipos de psiquiatría y neurología. Deberían compartir notas regularmente sobre las opciones de medicamentos, el control de efectos secundarios y el seguimiento de los síntomas.

Usa directorios confiables. Grupos como la American Psychiatric Association, la American Academy of Neurology, la Dystonia Foundation, la National Organization for Tardive Dyskinesia y la Sociedad Internacional de Parkinson y Trastornos del Movimiento pueden ayudarte a encontrar proveedores calificados.

Programa consultas virtuales. Incluso una sola visita con un especialista puede ayudar a confirmar tu diagnóstico y establecer un plan de tratamiento. Si no tienes un centro cerca de ti, pregunta si la telemedicina es una opción.


 

La discinesia tardía puede afectar diferentes partes del cuerpo y causar desafíos físicos, sociales y emocionales. Incluso los problemas leves pueden afectar tu calidad de vida. 

“No pensamos en nuestro meñique hasta que lo golpeamos o en nuestro dedo pequeño del pie hasta que lo lastimamos. Y entonces se convierte en algo muy molesto e impactante psicológicamente”, dice Pederson. “Así que los efectos de la DT son algo que ciertamente tomamos muy en serio y nos preocupa”.

Las siguientes son posibles complicaciones: 

Cambios en el movimiento y el equilibrio. La DT puede afectar cómo caminas, te paras o mueves los brazos. Los casos graves pueden aumentar el riesgo de caídas o lesiones de cadera.

Problemas del habla. Los movimientos de la cara, los labios o la lengua pueden hacer que el habla sea más difícil de entender o menos natural. 

Problemas para respirar o tragar. Los movimientos involuntarios de los músculos de la garganta o del pecho pueden causar asfixia, tos o, en casos poco frecuentes, neumonía.

Problemas de motricidad fina. La dificultad para controlar las manos o los dedos puede dificultar escribir, abotonar la ropa o usar objetos pequeños.

Debilidad o rigidez en las piernas. La reducción de la fuerza o la flexibilidad puede dificultar caminar o subir escaleras.

Efectos cognitivos. Puedes tener más dificultades con la memoria, la concentración o las tareas visuales en comparación con aquellos que no tienen DT.

Cambios en la calidad de vida. Los síntomas pueden afectar el trabajo, las relaciones o la confianza. Puedes aislarte socialmente o sentirte cohibido.

Riesgos de salud más graves. Los estudios sugieren que las personas con discinesia tardía tienen un riesgo ligeramente mayor de infecciones como neumonía o sepsis, especialmente a medida que avanzan los síntomas relacionados con el movimiento.

Los hábitos diarios pueden marcar una verdadera diferencia en cómo te sientes. Prueba estos consejos:

  • Registra tus síntomas y comparte los cambios con tu médico.
  • Mantente activo con movimientos seguros y cómodos.
  • Practica la respiración profunda o la atención plena para relajarte.
  • Mantén una rutina diaria.
  • Come comidas equilibradas y mantente hidratado.
  • Limita el alcohol y la nicotina.
  • Duerme lo suficiente todas las noches.

Si tienes problemas para quedarte o permanecer dormido, informa a tu médico. Puede ayudarte a adoptar mejores hábitos de sueño o enviarte a un especialista en sueño si necesitas más apoyo.

Si tus movimientos dificultan las tareas diarias, pídele a tu médico que te envíe a un fisioterapeuta, un terapeuta ocupacional o un terapeuta del lenguaje. Estos especialistas pueden ayudarte a mejorar tus habilidades de movimiento, equilibrio y comunicación.

Pederson dice que los médicos no siempre mencionan este tipo de apoyo práctico desde el principio. Pero ella sugiere preguntar sobre la ayuda continua, no solo sobre los cambios de medicamentos. 

Si te han diagnosticado discinesia tardía, tendrás una conversación sobre los riesgos, beneficios y alternativas con tu médico. Eso significa que hablarán sobre los pros y los contras de tu plan de tratamiento y discutirán si debes continuar con tu medicamento actual, ajustar la dosis o explorar otras opciones. 

Si tienes una afección como esquizofrenia, trastorno bipolar o depresión profunda, tu médico explicará la importancia del tratamiento. En algunos casos, puede no ser seguro suspender o reducir el medicamento de inmediato.

Durante un episodio maníaco o psicótico, por ejemplo, tu equipo de atención médica puede necesitar aumentar o continuar un medicamento antipsicótico para estabilizar los síntomas. La prioridad siempre es la seguridad, tanto para ti como para las personas a tu alrededor. 

“Si alguien está atravesando una crisis [de salud mental], pensamos: ‘¿Cómo podemos controlar esto lo antes posible?’”, dice Pederson. 

Una vez que tu afección esté estable, pueden comenzar las conversaciones a largo plazo sobre cómo manejar efectos secundarios como la DT. Tú y tu equipo de atención médica responderán preguntas como estas: 

  • ¿Cuál es la dosis eficaz más baja?
  • ¿Podría otro medicamento funcionar igual de bien con menos riesgos?
  • ¿A qué cambios físicos o emocionales debes prestar atención entre visitas? 
  • ¿Cuánto tiempo debes esperar antes de informar sobre un nuevo síntoma relacionado con el movimiento?

Tu médico buscará un equilibrio entre tus necesidades de salud mental y la reducción de tu riesgo de DT. Cada visita de seguimiento es una oportunidad para hacer preguntas, compartir actualizaciones y asegurarte de que tu tratamiento aún sea adecuado para ti.

Los antipsicóticos más antiguos tienen más probabilidades de causar discinesia tardía que los medicamentos más nuevos (de segunda generación).

La discinesia tardía puede ser impredecible. Para algunas personas, los síntomas comienzan leves y se mantienen así. Para otras, pueden volverse más notorios o afectar nuevas áreas del cuerpo. La DT también puede aparecer de inmediato o mucho después de comenzar a tomar un medicamento. 

“No hay un cronograma establecido para cuándo podría surgir la discinesia tardía”, dice Pederson. “Puede ocurrir 2 años después, 5 años después o incluso 10 años después”. 

A veces, las primeras señales de cambio son pequeñas, como un tic en el ojo o un temblor muscular. Pero estos movimientos iniciales son fáciles de confundir con estrés o ansiedad, dice Pederson, lo que puede hacer que la conexión con el medicamento pase desapercibida.

Si tomas un antipsicótico u otro medicamento que bloquea la dopamina, informa a tu médico sobre cualquier movimiento nuevo o inusual. Incluso los cambios sutiles importan. 

A medida que envejeces, tu riesgo de DT aumenta. Por lo tanto, los chequeos regulares son clave, incluso si has estado tomando un medicamento durante años. “Continúa preguntando: ‘¿Es esta la dosis adecuada para mí? ¿Estoy notando efectos secundarios? ¿Debería hacer ajustes?’”, dice Pederson. 

Añade que los chequeos son especialmente importantes si tienes acceso limitado a la atención médica o si ha pasado mucho tiempo desde tu última cita. Hacerte chequeos regularmente, idealmente al menos una vez al año, ayuda a tu equipo médico a detectar signos tempranos de DT, ajustar tu medicamento de manera segura y mantenerte sintiéndote lo mejor posible.

Muchos grupos ofrecen información, un sentido de comunidad y ayuda práctica para personas que viven con discinesia tardía. Los siguientes son algunos de ellos: 

  • National Organization for Tardive Dyskinesia
  • Mental Health America National Alliance on Mental Illness (NAMI) 
  • Depression and Bipolar Support Alliance (DBSA) 
  • Sociedad Internacional de Parkinson y Trastornos del Movimiento
  • National Organization for Rare Disorders (NORD)

Pregunta a tu médico si hay un trabajador social o un asesor de pacientes en tu equipo de atención médica. Ellos pueden dirigirte a otros recursos, incluidos grupos de apoyo en tu localidad. 

La discinesia tardía puede afectar tu estado de ánimo y confianza. Puedes sentirte cohibido o empezar a alejarte de actividades o de otras personas. “Es difícil funcionar en la sociedad si tienes movimientos constantes que hacen que la gente pregunte: ‘¿Por qué mueves tu cuerpo así?’”, dice Pederson.

Pero no tienes que cargar con ese peso emocional solo. Estas son algunas maneras de cuidar tu bienestar cuando vives con DT: 

Sé sincero con tu médico. Informa a tu equipo de atención médica cómo te sientes emocionalmente, no solo físicamente. Pueden revisar tu plan de tratamiento, explorar otras opciones de medicamento o conectarte con la ayuda adecuada. 

Encuentra una comunidad. Ya sea en persona o en línea, comparte tus sentimientos con otros que saben por lo que estás pasando. Hablar con personas que te entienden puede ayudarte a sentirte valorado y menos solo. 

Pregunta sobre terapia. La terapia cognitivo-conductual (TCC) o la reducción de estrés basada en la atención plena (MBSR, por sus siglas en inglés) pueden ayudar a aliviar la ansiedad e incluso mejorar los síntomas de la DT. Un profesional de salud mental familiarizado con los trastornos del movimiento puede enseñarte habilidades de afrontamiento adaptadas a tus necesidades.

Habla abiertamente con amigos y familiares. Explica que tus movimientos están fuera de tu control. Si te sientes cómodo, diles que es un efecto secundario de tu medicamento o llévalos a las citas. Ayudar a tus seres queridos a entender la DT puede hacer la vida diaria más fácil y ayudarte a sentirte más apoyado.

Mantente conectado. No necesitas forzarte a salir si te sientes incómodo. Encuentra actividades relajadas que te permitan pasar tiempo con personas que te hagan sentir seguro. Por ejemplo, puedes tomar un café con un amigo, dar un paseo con un familiar o planear una pequeña reunión en casa. 

Prueba técnicas de relajación y arraigo. Las prácticas de atención plena como la visualización guiada, escribir en un diario, los ejercicios de respiración o el yoga pueden calmar tu cuerpo y aliviar el estrés. 

Sé amable contigo mismo. La autocompasión puede reducir el estrés y ayudarte a afrontar mejor las afecciones crónicas. Intenta hablar contigo mismo como le hablarías a un ser querido. 

Los familiares y amigos desempeñan un papel importante cuando se trata de brindar apoyo diario a quienes tienen discinesia tardía, y los médicos pueden aprender mucho de los seres queridos. Puede que seas el primero en notar pequeños cambios, como nuevos movimientos o problemas para tragar o respirar. Puedes ayudar a detectar problemas temprano y proteger a tu ser querido. 

Puede que estés dispuesto a ayudar, pero cuidar a alguien puede afectar tu propia salud y bienestar. Algunos expertos incluso llaman a los cuidadores “pacientes invisibles” porque sus necesidades a menudo pasan desapercibidas. Cuidar de ti mismo no es egoísta. Te ayuda a estar completamente presente para la persona que amas. 

Estos son algunos consejos que les serán útiles a los dos:

  • Conoce los síntomas de la DT y cómo los tratamientos pueden ayudar. 
  • Asiste a las citas para ayudar a mantener el tratamiento en marcha.
  • Ayuda a tu ser querido a mantenerse activo y conectado.
  • Toma descansos y protege tu propio bienestar.
  • Encuentra tus propios grupos de apoyo para obtener consejos y apoyo emocional.

Habla con tu médico o un consejero si necesitas apoyo adicional. Grupos como la National Organization for Tardive Dyskinesia o la Caregiver Action Network también pueden ayudar.

La discinesia tardía (DT) es una afección que causa movimientos incontrolados, a menudo en la cara, los brazos, las piernas o el torso. Los síntomas pueden variar de leves a graves. La causa más frecuente son ciertos medicamentos, como los antipsicóticos que bloquean la dopamina en el cerebro.

Aunque la mayoría de las personas que toman estos medicamentos no desarrollan DT, puede ocurrirle a cualquiera que tome medicinas que bloquean la dopamina durante mucho tiempo. Los síntomas pueden durar bastante tiempo y pueden continuar incluso si dejas de tomar el medicamento. Por eso son importantes el diagnóstico y el tratamiento tempranos.

Trabaja con un psiquiatra o un especialista en trastornos del movimiento que entienda la DT. Ellos pueden ajustar los medicamentos, hacer un seguimiento de los síntomas y ayudarte a encontrar un plan que controle tanto tu salud mental como los síntomas relacionados con el movimiento.

¿Cómo se puede revertir la discinesia tardía?

Aunque puede ser una afección permanente, hay cosas que puedes hacer para ayudar a prevenirla o reducir tus posibilidades de desarrollar discinesia tardía. Si prestas atención a tus síntomas, podrás recibir un diagnóstico temprano. Mantente atento a cualquier movimiento incontrolable e infórmaselo a tu médico de inmediato. Tu médico puede ayudarte a identificar la causa de tus síntomas de DT. Con tratamiento, los síntomas de la DT pueden entrar en remisión (un período sin síntomas).

¿Es permanente la discinesia tardía?

La discinesia tardía puede ser una afección permanente. Pero un diagnóstico y un tratamiento tempranos pueden llevar a la remisión. La remisión ocurre cuando los síntomas de DT desaparecen o disminuyen. Tu médico puede ayudarte a decidir el mejor tratamiento para tu caso.

¿Qué tipo de médico trata la discinesia tardía?

La mayoría de los especialistas en trastornos del movimiento son médicos que tratan problemas del cerebro. Por ejemplo, pueden ser neurólogos (médicos que tratan el cerebro, la médula espinal y los nervios) o psiquiatras (especialistas en salud mental).

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